Crónica14.02.20

Comer ecológico, orgánico, de proximidad, local, km0… y no morir en el intento

Orgánico, ecológico, de proximidad, de producción local, kilómetro cero, …, ¿algo más? Sí, seguro, pero, ¿igual no nos estaremos volviendo un poco locxs? ¿Sabes realmente qué es ECO? Lo que compras como ECO, ¿realmente lo es?

Lo de que nos estamos cargando el planeta es una realidad. Excepto para Bolsonaro, Trump, Salvini y algún que otrx gilipollas que tira neveras por un acantilado, así sin más. Pero bueno, como vivimos en el last minute, hasta que no veamos que las próximas generaciones nacen con branquias, como Kevin Costner en Waterworld, no reaccionaremos…

Este post no viene a hablar de esto, sino de la importancia o no de consumir productos ecológicos, y de los beneficios que nos aportan social e individualmente.

Desde hace un tiempo que no paro de escuchar y ver que todo a mí alrededor “es ECO”, hasta el suavizante de la ropa. Que si se te ocurre comprar un calabacín que no sea ecológico aparece Greta Thunberg disfrazada de cajera en el súper con un bate de beisbol. Un bate que es de PET reciclado con botellas recogidas en el Mar Báltico.

Unas reflexiones previas sobre la moda ECO

Lo primero que he hecho ha sido IN FOR MAR ME sobre el tema, y aquí lanzo una serie de cuestiones al respecto, ya que me parecen importante, cuanto menos, que también te las plantees.

Estoy totalmente de acuerdo con que deberíamos estar haciendo algo TODxS por contribuir a frenar una evidencia que es que el clima está cambiando a unas peores condiciones para la vida de todxs los que habitamos en este planeta. Y que los únicos responsables de todo ello somos la raza humana. La única especie que vive en este planeta que es capaz de modificar la vida del resto de especies…. Si entre lo que se pueda hacer está el consumo de productos ecológicos, bienvenido sea y así lo haré.

 El consumo de productos ecológicos, sobre todo en alimentación, se ha incrementado en los últimos 6 años un 56,6% frente a un 2% de crecimiento de productos no eco de la misma categoría. Eso sí, el volumen total nos hace ver que la realidad sigue siendo abismal. El gasto por habitante / año en 2015 fue de 2133,5 € en productos de alimentación convencional (no ECO) mientras que en ECO fueron 32,27 euros por habitante / año. Aquí tienes más datos, para no darte la brasa, pero si te quieres entretener.

 Pero claro, ¿Qué definimos como ECO? Que un producto sea ECO o no, se refiere a que esté comprendido dentro de lo que define el Reglamento Europeo 848/2018. Es decir, todo esto. Si le das un vistazo, así con calma, te das cuenta de ciertos aspectos que son totalmente incoherentes. Aquí un par de ejemplos, a ver si se te pone la misma cara de gilipollas que a mí. La normativa está creada para fomentar la producción sostenible, respetuosa y que cuide el medioambiente. Ok, pero claro, entonces, ¿éstos fantásticos espárragos con su sello de ECO pero que han sido cultivados en Perú? ¿Cómo se supone que han llegado hasta aquí?…,

Eso sin tener en cuenta que en otro de los puntos del reglamento, dice textualmente: “fomentar los circuitos cortos de distribución y las producciones locales en los territorios de la Unión”. Sin comentarios.

 Si es ECO es más bueno. Si uno de los argumentos para comprar o no comprar ECO es ese, #EtfelicitoFill; El sabor, depende del punto de maduración, y no de otra cosa. Aquí podemos hablar también de todas esas frutas con el sello ECO y que han sido maduradas en una cámara. Como las manzanas, que están un año entero en una cámara, ¿eso no genera un gasto de energía?. Ok, pero ¿entonces también son ECO?

Podría seguir con más ejemplos, pero posiblemente nos de para más de un post.

Comprar o no comprar ecológico / orgánico / de cultivo responsable / etc debe ser por una motivación personal y por un convencimiento de que lo que estás haciendo tiene un valor social, contigo, con tu salud y con la comunidad. No nos quedemos en chorradas de que puede ser más o menos molón o que esté más o que sea la moda del momento. Eso no tiene sentido.

Personalmente, soy un auténtico defensor de la economía circular, de apoyar al productor local, pero de verdad, no de postureo. No me sirven supermercados que en ocasiones se jactan de ello y la realidad es otra. Me gusta ir al mercado… un momento, ¿me gusta.?… ¡no! Mucho más, soy un auténtico enfermo de los mercados, de los mercadillos, etc…, tanto de alimentación como de todo en general.

Soy el primero, como decía antes, que defiende de que hay que hacer algo por el medioambiente, ya que vivimos en un planeta enfermo por nuestra culpa. Pero, una vez más, seamos coherentes con lo que consumimos.

Come fruta y verdura de temporada y sigue estos consejos

Existen las temporadas de cultivos y de producción, por ello no es lógico que consumamos fresas los 12 meses del año, o cerezas o tomates – según qué variedad – ¿que nos gustaría que así fuera? Está claro que sí, así es, pero no tiene cabida ni fundamento de ningún tipo. Las estaciones y las temporadas de los productos tienen su lógica en función del clima y de las necesidades de nuestro organismo. En invierno necesitamos ciertos nutrientes que por ejemplo el frío o la escasez de sol no nos aportan. La naturaleza es sabia, mal nos pese.

Me he decidido, después de leer, buscar e investigar, a hacer una pequeña selección de consejos (con toda la humildad del mundo) para comer eco sin necesidad de morir en el intento:

1.- Come ECO y de proximidad:  Por mucho que te apetezcan unas fresas, los tomates o los calabacines en invierno, no son alimentos de esa temporada, por muy ecológicos que sean, con lo cual, los encontrarás, pero no tiene sentido comprarlos ni comerlos y siempre serán más caros.

2.- Planifica un menú semanal. Importante para evitar comprar productos que ya tenemos en casa, comprar por impulso, productos que no usaremos y que se nos echarán a perder o bien comprar más productos frescos de la cuenta.

3.- Poco y a menudo: Hacer una compra quincenal e ir reponiendo los productos frescos a medida que se vayan terminando, fruta, verdura, etc.

4.- Comprar en cooperativas, comercio local y cercano, en el mercado. Apoyemos la economía circular. Existen muchas opciones, incluso online para comprar directamente al productor y eliminar intermediarios.

5.- Compra a granel, de esta forma más certeramente lo que necesitas y de esta forma también estás ahorrando. No únicamente legumbres o frutos secos, sino detergente y otros productos de higiene. Existen muchos comercios que ofrecen esta opción o que son especialistas en este tipo de distribución.

6.- Cocina de reaprovechamiento. Con la butifarra que te sobró de ayer y la salsa de tomate del pisto del otro día, puedes hacer un arroz a la cubana pimpampum. No hace falta que nos inventemos recetas de 3 estrellas michelín. Hazte la vida fácil.

7.- Cultiva en casa. Si tienes la opción, un huerto urbano, unas macetas con tomates, pepinos o aunque sean unos guisantes o lechugas, siempre son una opción genial. Sobre todo si tienes niñxs, enseñarles que las verduras salen de una planta y no de una bolsa de Florette, es algo bastante reconfortante <3.

Te recomiendo los vídeos de La Huerta de Iván en Youtube 

8.- Más vegetales y menos animales, como dice Julio Basulto en uno de sus libros.  La recomendación es, al menos, 50 – 50 de proteína vegetal y animal. Por tu salud y la del medioambiente, recuerda lo que te decíamos aquí -> https://vimeo.com/162664323

9.- Reducir la compra de procesados y de los ultraprocesados, ya os lo decía en mi anterior post cuando os hablaba del Real Food. El caldo en invierno o el gazpacho en verano o las cremas de verduras, es algo super sencillo de hacer, ¿requiere algo de tiempo?, cierto, pero lo que ahorráis y lo que ganáis en salud. Lo reconfortante que es un caldo o una crema hecha en casa vs a la que compráis, no plantea dudas, por lo menos a mí. Incluso recuperar la yogurtera, y volver a hacer yogures en casa.

10.- Si no podemos comprar eco todo aquello que quisiéramos, prioricemos aquellas verduras de hoja verde, las fresas o los frutos rojos. Pero repito, en la medida de lo posible hagamos la compra en el comercio de barrio, en el mercado, etc., sobre todo del producto fresco e intentemos colaborar con cooperativas, asociaciones o lo que sea, pero ¡¡APOYEMOS A NUESTRxS AGRICULTORxS!!

** Cuando vayas a comprar ves con tus propias bolsas, no pidas bolsas de plástico e intenta evitar el uso de bandejas, bolsas o recipientes de plástico de un solo uso, si los puedes reciclar y darle una 2ª o 3ª vida o…, mejor que mejor. También te lo contábamos aquí.

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